Abejas melíferas ajustan su danza según su confianza

Abejas melíferas ajustan su danza según su confianza

Cuando una abeja melífera quiere indicar a sus compañeras de colmena dónde encontrar un campo de flores deliciosas, agita su abdomen. Una compleja combinación de movimientos en forma de ocho, conocida como danza del abdomen, comunica a las abejas cercanas en qué dirección volar y qué distancia recorrer. Pero, ¿qué sucede si la abeja que danza no está segura de sus indicaciones? Un estudio publicado este año en Behavioral Ecology and Sociobiology muestra que las abejas amplifican su comunicación según el grado de certeza que tienen sobre la veracidad de su información.

Parece que cuanto más confía una abeja en lo que transmite, con mayor énfasis se comunica con la colmena, afirma la autora principal del estudio, Karmi Oxman, ecóloga del comportamiento de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “La confianza es una palabra bastante humana, pero es útil en este contexto”, dice Oxman. La confianza refleja la creencia del comunicador en la relevancia o fiabilidad de un mensaje, “y la danza es un autoinforme de la situación en el campo”. Esta información adicional también evita que la abeja induzca accidentalmente a error a la colmena.

El experimento: escenarios de honestidad y engaño

El experimento comenzó con una abeja que volaba hacia un comedero especializado. Esta primera abeja, también llamada abeja focal, siempre encontraba una solución de azúcar. Luego, los investigadores manipularon la situación cambiando lo que ocurría después de que la abeja focal regresaba a la colmena y daba indicaciones hacia el comedero. En el escenario “honesto”, el comedero permanecía lleno y todas las abejas que seguían las indicaciones obtenían una recompensa dulce. En el escenario “mentiroso”, el comedero se encontraba vacío. Y en el escenario “no verificado”, todas las abejas eran capturadas antes de que pudieran regresar a la colmena e informar lo sucedido.

Cuando se les dio la oportunidad de comunicar nuevamente la ubicación del comedero a la colmena en una etapa experimental posterior, la abeja focal del escenario honesto se esforzó más por convencer a sus compañeras de visitar la fuente de azúcar, realizando más circuitos de danza del abdomen, lo que sugiere que la abeja podía evaluar la fiabilidad de su propia señal. Las abejas de los escenarios “no verificado” y “mentiroso” no mostraron ese mismo aumento; de hecho, las abejas no verificadas disminuyeron sus esfuerzos de reclutamiento.

Implicaciones: no son robots

“Para mí, la gran conclusión es que las abejas no son pequeños robots”, dice James C. Nieh, ecólogo del comportamiento de la Universidad de California en San Diego, que no participó en el estudio. “Obtienen información de su entorno, y esa información también incluye su éxito al comunicarse con sus compañeras de nido”.

Tanto Oxman como Nieh se preguntan qué otros tipos de comunicación más allá de lo que podemos ver, como señales químicas o vibraciones, podrían estar desempeñando un papel en las danzas del abdomen. Una mayor investigación sobre cómo se comunican las abejas puede ayudar a los esfuerzos por “mantener el mundo de una manera en que ellas aún puedan prosperar”, dice Nieh.

La confianza en la comunicación animal

Este hallazgo sugiere que las abejas poseen una capacidad rudimentaria de metacognición, es decir, de evaluar su propio conocimiento. Al modular la intensidad de su danza en función de la certeza sobre la información que transmiten, evitan difundir “información errónea” que podría llevar a la colmena a desperdiciar recursos. Este comportamiento es análogo a lo que en comunicación humana llamamos honestidad y calibración de la confianza.

La danza del abdomen fue descrita por primera vez por Karl von Frisch, quien recibió el Premio Nobel en 1973 por sus estudios. Desde entonces, se ha convertido en un modelo clásico para entender la comunicación simbólica en animales. Ahora, este nuevo estudio añade una capa de complejidad: la comunicación no es solo un reflejo de la realidad externa, sino también de la evaluación interna que el emisor hace de su propia información.

Relevancia para la ciencia y la tecnología

Comprender cómo las abejas evalúan y comunican la incertidumbre puede inspirar algoritmos de comunicación en redes de sensores o en inteligencia artificial distribuida, donde los agentes deben compartir información con distintos niveles de confianza. Además, en un contexto de declive de polinizadores, entender estos mecanismos ayuda a diseñar estrategias de conservación más efectivas.

El estudio también plantea preguntas sobre la evolución de la cognición: ¿hasta qué punto otros insectos sociales poseen habilidades similares? Investigaciones futuras podrían revelar que la evaluación de la confianza es un fenómeno más extendido de lo que pensamos en el reino animal.

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