Pérdidas agrícolas por calentamiento global superan los 20 mil mdd al año
El calentamiento global ya está causando pérdidas anuales de más de 20 mil millones de dólares en cultivos de maíz, trigo y soya, según un nuevo estudio. Si no se reducen las emisiones, estas pérdidas podrían aumentar ocho veces, superando los 160 mil millones de dólares para el año 2100.
Impacto desproporcionado en países de bajos ingresos
Yi Ling Hwong, del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) en Austria, señala que aunque las pérdidas financieras serán mayores para los grandes productores como Estados Unidos, los efectos más graves se sentirán en los países de menores ingresos, donde la mayoría de la población trabaja en la agricultura. “Si observamos los países menos desarrollados de África, el impacto es mucho mayor”, advierte, lo que podría provocar malestar social y un aumento de la migración.
Metodología del estudio
Los investigadores recopilaron datos de rendimiento de maíz, trigo y soya por país de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Luego, utilizando datos climáticos pasados, calcularon los niveles de sequía mediante un enfoque estándar que estima la humedad del suelo a partir de la precipitación y la evaporación. Compararon los eventos extremos de calor y sequía con los rendimientos de 1974 a 2004 para estimar su impacto, y luego usaron estas correlaciones para calcular las pérdidas de cultivos de 2007 a 2019.
Resultados clave
- Las pérdidas representan una disminución del 3.5% en los rendimientos en comparación con la línea base de 1974-2004.
- En un escenario de altas emisiones (SSP3-7.0), los rendimientos globales caerían alrededor del 35% para 2100, con pérdidas anuales superiores a 161 mil millones de dólares.
- Las pérdidas de producción equivalen a aproximadamente 855 millones de toneladas al año, lo que podría alimentar a unos 2 mil millones de personas durante un año.
Limitaciones y críticas
El estudio no incluye los impactos de inundaciones, tormentas o daños por lluvia, ni la posibilidad de que la escasez provoque grandes aumentos de precios. Jonas Jägermeyr, de la Universidad de Columbia, advierte que los modelos estadísticos pueden ser poco fiables cuando se proyectan en regímenes ambientales muy diferentes, como los escenarios de altas emisiones a finales de siglo. Por su parte, Karine Chenu, de la Universidad de Queensland, coincide en que los modelos de simulación de cultivos son más adecuados para proyecciones a largo plazo, aunque reconoce que algunos modelos tienen errores significativos al predecir los efectos combinados de calor extremo y sequía.
Llamado a la adaptación
Kai Kornhuber, también del IIASA, defiende el uso de métodos estadísticos y enfatiza que el objetivo del estudio es crear conciencia y fomentar la adaptación. “Esta es la misión de los científicos del clima: presentamos estos casos para que la gente reaccione, y así nuestras proyecciones resulten ser incorrectas”.
