La geopolítica tras la crisis migratoria en Ceuta
La reciente entrada de miles de personas desde Marruecos a Ceuta no es un hecho aislado ni espontáneo. Detrás de esta crisis migratoria se esconden complejas dinámicas geopolíticas que involucran a España, Marruecos, Argelia, Estados Unidos e Israel. En este artículo, desentrañamos los factores que explican esta instrumentalización de la migración como herramienta de presión política.
La migración como arma política: un fenómeno histórico
El uso de los flujos migratorios como instrumento de política exterior no es nuevo. A lo largo del siglo XX y XXI, varios Estados han utilizado a sus poblaciones para presionar a otros países. Ejemplos claros incluyen el éxodo del Mariel desde Cuba a Florida en 1980, la crisis de los balseros en 1994, o la llegada masiva de marroquíes a Ceuta en 2021 tras la hospitalización del líder del Frente Polisario en España.
Sin embargo, la migración instrumentalizada no solo se manifiesta en crisis repentinas. También incluye estrategias como el asentamiento de colonos para consolidar control territorial (como los asentamientos israelíes en Palestina o la Marcha Verde en el Sáhara Occidental), la expulsión de personas consideradas enemigas, la concesión selectiva del estatus de refugiado, o el control de flujos migratorios de tránsito para obtener concesiones diplomáticas o económicas. Ejemplos de esto último son el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía en 2016, o el papel de Libia bajo Gadafi frente a las sanciones europeas.
El contexto inmediato: la visita de Sánchez a Argelia
La reciente crisis en Ceuta, ocurrida el 31 de julio, coincide con la visita del presidente Pedro Sánchez a Argelia el 20 de julio, con el objetivo de descongelar las relaciones diplomáticas entre ambos países, estancadas desde que España apoyó la ocupación marroquí del Sáhara Occidental. Esta normalización de relaciones, junto con un acuerdo para aumentar las importaciones de gas argelino, son factores clave para entender la reacción de Marruecos.
Argelia y Marruecos mantienen una rivalidad histórica, especialmente por el conflicto del Sáhara Occidental. El acercamiento de España a Argelia ha sido percibido por Marruecos como una amenaza a sus intereses. Por ello, Marruecos ha respondido utilizando la migración como una herramienta de presión, permitiendo que miles de personas cruzaran la frontera hacia Ceuta.
Factores internos y judiciales
En el plano interno español, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó el 23 de julio una proposición de ley para otorgar la nacionalidad española a los saharauis nacidos antes de 1977 y a sus descendientes, a pesar de las enmiendas del PSOE. Esta medida, vista con buenos ojos por Argelia, enfureció a Marruecos.
Además, la sentencia del Tribunal Supremo del 29 de junio (STS 2965/2026) estableció que las “devoluciones en caliente” de migrantes que acceden a nado a Ceuta y Melilla no están amparadas por el ordenamiento jurídico español. Esto limitó la capacidad de respuesta de España ante una entrada masiva como la ocurrida, creando un escenario propicio para que Marruecos actuara.
La alianza Marruecos-EE.UU.-Israel
La relación de Marruecos con Estados Unidos e Israel también juega un papel crucial. A través de los Acuerdos de Abraham de 2020, Marruecos normalizó relaciones con Israel y ha recibido el reconocimiento de Estados Unidos a su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Esta alianza estratégica le da a Marruecos un respaldo internacional que le permite actuar con mayor libertad.
El genocidio en Palestina ha generado un fuerte rechazo en el mundo árabe, pero Marruecos ha mostrado su apoyo a los planes israelíes, lo que lo distingue de otros países de la región. Esta postura, junto con su cercanía a Estados Unidos, lo convierte en un socio valioso para estos países, que podrían ver con buenos ojos las acciones de Marruecos contra España.
El factor del mundial: un detonante simbólico
El fútbol ha sido históricamente un escenario de tensiones geopolíticas. La reciente final del mundial, en la que España venció a Argentina, tuvo lugar en Estados Unidos. La victoria española fue vista como un triunfo simbólico de un gobierno que se ha posicionado contra las políticas de Trump y contra el genocidio en Palestina. Este hecho pudo haber sido un detonante para que Estados Unidos e Israel, a través de Marruecos, respondieran de alguna manera.
Además, la reacción argentina tras la final, con la expulsión de extranjeros que agraviaran a los argentinos, muestra cómo el deporte puede tener consecuencias políticas. En este contexto, la crisis migratoria en Ceuta podría ser una especie de “revancha” por la victoria española en el mundial.
Conclusiones: una crisis con múltiples aristas
En resumen, la crisis migratoria en Ceuta no puede entenderse como un simple flujo espontáneo de personas buscando una vida mejor. Es un acto de política exterior de Marruecos, que responde a varios factores: el acercamiento de España a Argelia, la aprobación de leyes favorables a los saharauis, el fallo judicial sobre las devoluciones en caliente, y el contexto internacional y simbólico del mundial.
La geopolítica y las relaciones internacionales nunca son simples. Quedarse con una única explicación sería un error. Lo que está claro es que la situación en Ceuta es un ejemplo de cómo los Estados pueden usar la migración como una herramienta de presión, con consecuencias humanitarias y políticas profundas.
