El rover Perseverance de la NASA ha pasado más de 1,645 días marcianos —conocidos como soles— recolectando datos sobre el polvo ultrafino que se adhiere a las muestras de materiales de trajes espaciales que lleva a bordo. Los resultados, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences, revelan que algunas de estas partículas son tan pequeñas que podrían penetrar en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, lo que representa un riesgo para la salud de futuras tripulaciones en Marte.
Un enemigo invisible en el aire marciano
El polvo marciano no es como el terrestre. Está compuesto por partículas extremadamente finas, producto de la erosión constante y la falta de agua líquida que las aglutine. Durante su misión, Perseverance ha utilizado instrumentos de alta precisión para medir tanto las partículas finas como las ultrafinas que se acumulan en los materiales de los trajes espaciales expuestos al ambiente marciano. Los datos indican que una fracción significativa de ese polvo tiene un diámetro inferior a 2.5 micrómetros, el umbral que la Organización Mundial de la Salud considera peligroso para la salud respiratoria humana.
«Estas partículas son lo suficientemente pequeñas como para evadir los mecanismos de defensa del sistema respiratorio y alcanzar los alvéolos pulmonares», explicó un portavoz del equipo científico. «En un entorno cerrado como un hábitat marciano, la acumulación de polvo ultrafino podría convertirse en un problema de salud crónico si no se toman medidas».
Implicaciones para el diseño de trajes y hábitats
Los hallazgos tienen consecuencias directas en la ingeniería de los futuros equipos de exploración. Los trajes espaciales actuales, diseñados para la Luna o para paseos espaciales en órbita, no están preparados para repeler este tipo de polvo. Las muestras analizadas por Perseverance muestran que las partículas se adhieren con fuerza a las telas y superficies, y que los métodos convencionales de limpieza —como cepillado o soplado— no son suficientes para eliminarlas por completo.
El estudio sugiere varias líneas de acción:
- Materiales antiadherentes: desarrollar recubrimientos que impidan que el polvo ultrafino se fije a los trajes y equipos.
- Sistemas de filtrado avanzados: mejorar la filtración de aire en hábitats y vehículos para capturar partículas menores a 2.5 micrómetros.
- Protocolos de descontaminación: establecer procedimientos de limpieza en las esclusas de aire que incluyan campos electrostáticos o lavado con líquidos.
- Estándares de salud: fijar límites de exposición ocupacional al polvo marciano, similares a los que existen en la minería terrestre.
Un problema con antecedentes terrestres
La preocupación por el polvo ultrafino no es nueva. En la Tierra, la exposición prolongada a partículas PM2.5 provenientes de la contaminación del aire, el humo o el polvo de sílice se asocia con enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Los astronautas que han pasado largas temporadas en la Estación Espacial Internacional ya han reportado irritaciones oculares y respiratorias debido a partículas suspendidas en el ambiente microgravitatorio. Marte añade un factor adicional: la baja gravedad hace que el polvo permanezca más tiempo en suspensión y se deposite lentamente, aumentando la exposición.
Además, el polvo marciano contiene percloratos, compuestos químicos que en altas concentraciones son tóxicos para la tiroides humana. Aunque las mediciones de Perseverance se centran en el tamaño de las partículas, investigaciones anteriores han detectado estos compuestos en el regolito marciano, lo que agrava el riesgo.
Perseverance, un laboratorio de salud ambiental
El rover no solo ha estudiado el polvo adherido a los trajes. También ha analizado cómo se comporta en diferentes condiciones de viento y temperatura, y ha documentado los patrones de deposición en superficies horizontales y verticales. Estos datos son cruciales para predecir la acumulación de polvo en los paneles solares, los filtros de aire y los mecanismos de los equipos, un problema que ya afectó a las misiones anteriores como Spirit y Opportunity.
La misión, que continúa activa, seguirá recopilando información mientras explora el cráter Jezero. Los científicos esperan que los datos de Perseverance se complementen con los de futuras misiones, como el retorno de muestras a la Tierra, para desarrollar contramedidas eficaces antes de que una tripulación humana pise el planeta rojo.
Hacia una exploración segura
La NASA ya ha comenzado a incorporar estos hallazgos en sus planes para la misión Artemis y para un eventual viaje a Marte. El diseño de los hábitats presurizados incluirá sistemas de filtración de alta eficiencia y esclusas con limpieza por aire a presión y campos electromagnéticos. Asimismo, se evalúa el uso de trajes con capas externas desechables que puedan retirarse antes de entrar al hábitat, reduciendo así la contaminación cruzada.
El estudio de Perseverance subraya que la exploración espacial no solo enfrenta desafíos técnicos de propulsión o navegación, sino también de salud ambiental. Entender el polvo marciano es un paso esencial para garantizar que las futuras tripulaciones puedan vivir y trabajar en Marte de manera segura y sostenible.

