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lunes, 2 de noviembre de 2026
Ciencia

El sarampión resurge silenciosamente mientras otro virus acapara la atención

Un estudio global revela que los casos de sarampión en niños se han disparado desde 2020, con 16 millones de contagios y 118,000 muertes en 2023. La vacunación es clave.

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Imagen ilustrativa
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El sarampión, una enfermedad que se creía controlada en gran parte del mundo, ha vuelto a repuntar de manera preocupante. Según un estudio global sobre infecciones, muertes y tasas de vacunación, los casos en niños han ido en aumento desde 2020, revirtiendo una tendencia a la baja que se mantenía desde hacía décadas. La investigación, publicada en la revista Nature, encontró que casi 16 millones de niños menores de cinco años contrajeron sarampión en 2023, de los cuales 118,000 fallecieron. Estas cifras alarmantes coinciden con un periodo en el que la atención mundial se centró en otro virus: el SARS-CoV-2, causante de la COVID-19.

Un resurgimiento silencioso

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños. La vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola (MMR) es segura y eficaz, y ha sido fundamental para reducir la incidencia global. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 interrumpió los servicios de vacunación en muchos países, dejando a millones de niños sin protección. Además, la desinformación y la reticencia a las vacunas han contribuido a que las tasas de cobertura no se recuperen por completo.

El estudio, que analizó datos de múltiples países, señala que la disminución en las tasas de vacunación ha permitido que el virus se propague entre comunidades no inmunizadas. Los autores advierten que este resurgimiento no es un hecho aislado, sino una tendencia que podría empeorar si no se toman medidas urgentes.

Cifras que preocupan

Los datos son contundentes: en 2023, cerca de 16 millones de niños menores de cinco años se infectaron con sarampión, y 118,000 perdieron la vida. Estas cifras representan un retroceso significativo en los esfuerzos globales por eliminar la enfermedad. Antes de la pandemia, la cobertura de la primera dosis de la vacuna contra el sarampión había alcanzado aproximadamente el 85% a nivel mundial, pero en 2020 cayó al 81% y aún no se ha recuperado por completo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado en varias ocasiones sobre el riesgo de brotes de sarampión debido a las brechas inmunitarias. La situación es particularmente grave en regiones con sistemas de salud frágiles y en comunidades donde el acceso a la vacunación es limitado.

La importancia de la vacunación

La vacuna contra el sarampión es una de las más efectivas y seguras disponibles. Dos dosis proporcionan una protección de por vida en más del 95% de los casos. Sin embargo, la interrupción de los programas de inmunización durante la pandemia ha dejado a muchos niños sin recibir ninguna dosis o solo la primera.

Los expertos enfatizan que es crucial restaurar y fortalecer los servicios de vacunación, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos. También es necesario abordar la desinformación y generar confianza en las vacunas mediante campañas de comunicación efectivas y la participación de líderes comunitarios.

Un llamado a la acción global

El estudio hace un llamado a los gobiernos y a las organizaciones internacionales para que prioricen la inmunización infantil y asignen los recursos necesarios. La pandemia de COVID-19 demostró la importancia de la preparación y la respuesta rápida, pero también reveló las consecuencias de descuidar otros programas de salud pública.

Además, se requiere una vigilancia epidemiológica sólida para detectar brotes tempranos y responder de manera oportuna. La colaboración entre países y el intercambio de datos son fundamentales para controlar la propagación del sarampión y otras enfermedades prevenibles por vacunación.

Conclusión

El resurgimiento del sarampión es un recordatorio de que no podemos bajar la guardia. Mientras el mundo se enfocaba en la COVID-19, el sarampión avanzó silenciosamente, cobrando vidas y poniendo en riesgo la salud de millones de niños. La vacunación es la herramienta más poderosa para prevenir esta enfermedad, y es responsabilidad de todos garantizar que llegue a quienes más la necesitan.

La historia del sarampión nos enseña que la salud global es interconectada y que descuidar una amenaza puede tener consecuencias devastadoras. Es hora de actuar y proteger a las generaciones futuras.