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viernes, 6 de noviembre de 2026
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Washington aprueba ley que prohíbe a niñas trans en deportes escolares

Washington aprobó la Iniciativa 638 que exige a estudiantes demostrar su sexo biológico para jugar en equipos femeniles; críticos advierten exámenes invasivos.

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Imagen ilustrativa
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Los votantes del estado de Washington aprobaron una medida electoral que prohíbe a las niñas transgénero participar en equipos deportivos femeniles escolares, un golpe significativo para los derechos LGBTQ+ en un estado de tradición demócrata. La Iniciativa 638, que requiere que las estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria presenten declaraciones de sus proveedores de salud que verifiquen su “sexo biológico” antes de unirse a equipos femeniles, obtuvo casi el 57% de los votos hasta la mañana del jueves, aunque el conteo continuaba. La medida entrará en vigor en diciembre, pero podría enfrentar desafíos legales.

La aprobación de esta iniciativa coloca a Washington en la lista de más de 25 estados de Estados Unidos que han adoptado prohibiciones similares para atletas jóvenes trans, impulsadas principalmente por legisladores republicanos. Esta semana, votantes de Arizona y Nebraska aprobaron medidas similares, y una propuesta en Colorado iba adelante en los resultados preliminares, aunque aún no se ha declarado un ganador. El tema ha cobrado relevancia nacional y podría influir en el debate público en otros países, incluidos los de América Latina, donde los derechos de las personas transgénero enfrentan desafíos constantes.

¿Qué establece la Iniciativa 638?

La medida, introducida en 2025 por el comité de acción política Let’s Go Washington, fundado por el gestor de fondos de cobertura Brian Heywood, exige que las estudiantes que deseen participar en deportes femeniles presenten documentación médica que confirme su sexo biológico. Según el texto, los proveedores de salud deben verificar el sexo mediante pruebas hormonales o genéticas, o exámenes genitales. La norma se aplica únicamente a los deportes femeniles; los varones no están sujetos a procedimientos similares.

Los opositores han advertido que la medida podría obligar a las niñas a someterse a exámenes genitales “invasivos y extremos” para poder jugar. “Podría forzar a decenas de miles de niñas de Washington cada año a someterse a exámenes genitales invasivos, vergonzosos y potencialmente dañinos solo para practicar deportes”, señalaron críticos de la iniciativa. Más de 140 proveedores de salud emitieron una declaración en contra de la medida. Kelsey Gellner, enfermera pediátrica de Seattle, dijo el mes pasado: “Les digo a mis hijos y pacientes que mi trabajo número uno es mantenerlos seguros. Puedo decir con confianza que las niñas no quieren someterse a un examen innecesario que crea una barrera insegura”.

La medida también ha sido criticada por no permitir que los médicos se basen en certificados de nacimiento para confirmar la elegibilidad de una paciente. Libby Loft, médica familiar en Spokane, comentó: “Tendría que examinar la anatomía reproductiva de alguien, lo que me parece inapropiado para un examen físico deportivo”. Loft agregó que los requisitos de verificación de sexo crean barreras adicionales para las niñas en el deporte, quienes ya tienen el doble de probabilidades que los niños de abandonar la práctica deportiva a los 14 años: “No veo esto como una forma de nivelar el campo de juego para las niñas, y estamos convirtiendo en villanas a niñas trans que son menores de edad”.

Un debate sobre equidad y derechos civiles

La prohibición de atletas jóvenes trans se ha convertido en una prioridad para grupos conservadores y anti-LGBTQ+, que argumentan que protegen la “equidad” en el deporte femenil. Sin embargo, defensores de derechos civiles sostienen que estas políticas son discriminatorias e innecesarias, y señalan que las y los jóvenes trans han practicado deportes durante mucho tiempo y que las restricciones se dirigen a un grupo pequeño de estudiantes que ya enfrentan prejuicios y exclusión extremos.

La Asociación de Actividades Interescolares de Washington (WIAA, por sus siglas en inglés) informó a principios de este año que tenía conocimiento de solo alrededor de 10 jugadoras trans de secundaria y preparatoria, una fracción mínima de los más de 200,000 estudiantes que compiten en todo el estado. Durante casi dos décadas, Washington permitió que estudiantes trans jugaran en equipos que coincidieran con su identidad de género. Los críticos de las prohibiciones argumentan que someten a todas las niñas a un escrutinio dañino de sus cuerpos y que la Iniciativa 638 viola los derechos de privacidad y protección igualitaria de los estudiantes, por lo que podría ser inconstitucional.

La aprobación de esta medida en un estado demócrata refleja la creciente polarización en torno a los derechos de las personas transgénero y podría tener implicaciones para el debate en América Latina, donde activistas y legisladores observan con atención las políticas estadounidenses. Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el impacto de este tipo de leyes en la salud mental y el bienestar de las y los jóvenes trans, así como por el mensaje estigmatizante que envían.

Reacciones y desafíos legales

La iniciativa fue considerada la más restrictiva de las cuatro prohibiciones de deportes para jóvenes trans en las boletas estatales este año, ya que exige que las niñas demuestren su sexo mediante pruebas hormonales o genéticas, o exámenes genitales. Grupos de derechos civiles han anunciado que impugnarán la medida en los tribunales, argumentando que viola la Constitución estatal y federal.

Mientras tanto, el conteo de votos continúa y se espera que los resultados finales se conozcan en los próximos días. La medida entrará en vigor en diciembre, pero su implementación podría retrasarse si se presentan demandas. Para las familias de estudiantes trans en Washington, la aprobación representa un golpe a la inclusión y un recordatorio de la fragilidad de los derechos conquistados.

Este caso se suma a una tendencia nacional en Estados Unidos, donde más de la mitad de los estados han aprobado leyes similares. La atención ahora se centra en los desafíos legales y en el impacto que estas políticas tendrán en la vida de las y los jóvenes trans, así como en el debate más amplio sobre los derechos LGBTQ+ en el continente.