Violencia machista cuesta hasta 6% del PIB en Iberoamérica

Violencia machista cuesta hasta 6% del PIB en Iberoamérica

La violencia contra las mujeres no solo deja cicatrices en las víctimas, sino que también golpea con fuerza las economías de los países iberoamericanos. Según un informe de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), titulado Medir para transformar: el coste de la violencia contra las mujeres en Iberoamérica, esta problemática cuesta entre el 1 % y el 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) en las naciones de la región.

La economista argentina experta en género Celina Santellán explicó en entrevista con EFE que el impacto se refleja en salud, productividad y educación. “La violencia contra las mujeres tiene impacto en las vidas de las personas que están siendo violentadas y de los agresores. Esas repercusiones afectan a lo que producen y finalmente un acto violento se traduce en entre el 1 % y el 6 % del PIB que se pierde, se gasta o se deja de producir”, afirmó Santellán antes de la presentación del informe en Madrid.

¿Cómo se mide el costo económico?

El informe destaca que los costos se dividen en directos e indirectos. Los directos incluyen gastos en servicios de salud, apoyo psicológico y atención a agresiones físicas. Los indirectos abarcan pérdidas de productividad, ingresos no percibidos y el impacto en la educación de los hijos de las sobrevivientes. “La violencia provoca pérdidas en economía por trayectorias escolares afectadas con ausencias y retrasos escolares, lo cual impacta negativamente en la economía”, señaló Santellán.

El problema del subregistro

Uno de los principales obstáculos para medir el impacto real es el subregistro. En la mayoría de los países, solo se denuncian entre el 3 % y el 15 % de los casos. “Si no se hacen ejercicios de conteo, ni siquiera sabemos que estamos perdiendo valor económico”, advirtió la economista. Para superar esta limitación, algunos estudios utilizan “casos atendidos” en hospitales o encuestas de prevalencia realizadas por institutos de estadística nacionales, que preguntan directamente a las mujeres si han sufrido violencia.

Países con mayor avance en medición

Entre los países que han desarrollado estudios más amplios destacan Paraguay, Ecuador, México y España. Santellán señaló que Perú y España son los que actualmente poseen más mediciones al respecto, aunque aún “permiten empezar a identificar” los datos. La experta subrayó la necesidad de impulsar sistemas de recopilación de datos para grupos vulnerables, como mujeres racializadas, discapacitadas o indígenas, y destacó la importancia de una “intención política clara” para realizar estas mediciones.

Costos indirectos: los más invisibles

Uno de los principales aportes de estos estudios es visibilizar los “costes indirectos”, relacionados con pérdidas de ingresos, tiempo de cuidados y productividad, que muchas veces no aparecen en las cuentas públicas. En los análisis más completos, las víctimas soportan entre el 40 % y el 50 % del impacto económico total de la violencia.

Llamado a la acción

El informe de la SEGIB no solo cuantifica el problema, sino que también propone políticas de prevención. Santellán insistió en que medir estos costos permite entender “lo que podríamos ganar” con políticas eficaces contra la violencia de género. La prevención no solo salva vidas, sino que también representa un ahorro significativo para las economías nacionales.

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