Brechas de género persisten 30 años después de Pekín

Brechas de género persisten 30 años después de Pekín

Han pasado más de treinta años desde la Conferencia Mundial de la Mujer en Pekín (1995), y las brechas de género siguen siendo una realidad persistente en todo el mundo. Así lo afirmaron la socióloga y exdirectora del Instituto de las Mujeres, Marina Subirats, y la investigadora postdoctoral de la Universidad de Deusto, Lorea Romero, durante un foro organizado por la Universidad de Cantabria titulado “30 años después de Beijing: avances y retos desde una mirada intergeneracional”.

Un legado de avances, pero con desafíos vigentes

Subirats, quien lideró la delegación española en aquella conferencia histórica, destacó que “hemos avanzado muchísimo, aunque a veces se puede dudar porque queda mucho por hacer”. Sin embargo, advirtió que “hay momentos en que parece que se puede retroceder” y señaló que “hay tendencias políticas en el mundo que desafían los avances ya logrados”. Como ejemplo, mencionó los movimientos en Estados Unidos para impedir el voto de las mujeres, un derecho que consideró “fundamental” y que hoy está siendo cuestionado.

La violencia machista: una realidad cotidiana

Lorea Romero subrayó que “las brechas de desigualdad de género siguen existiendo en todos los ámbitos, incluso en los países a priori más avanzados”. La investigadora fue contundente: “La violencia machista sigue siendo el día a día de muchísimas mujeres en todo el mundo y eso no ha cambiado”. Ante el discurso de que “hemos ido demasiado lejos”, Romero insistió en que “hay que mostrar los datos. No hemos ido demasiado lejos”.

El papel de la juventud y la educación

Ambas expertas coincidieron en la necesidad de analizar con rigor el papel de la juventud. Subirats lamentó que “se sigue educando a los chicos con un modelo del pasado, como guerreros, y eso tiene consecuencias nefastas, primero para ellos”. Señaló que este modelo educativo insta a los hombres a “ir siempre a máximos, teniendo que demostrar”, lo que cercena “la capacidad para la empatía, la colaboración o compartir”. Para Subirats, es urgente un cambio en el modelo educativo masculino: “Las niñas pueden jugar al fútbol, pero ¿los niños no pueden jugar con muñecas?”

Romero, por su parte, vinculó la desigualdad con “la crisis del capitalismo, la precariedad laboral y la vivienda”, y afirmó que “hay un dolor que está viviendo la juventud con esto” que debe canalizarse con “más solidaridad”.

Feminismos en plural

Subirats defendió que, más que feminismo, hay “feminismos”, en plural, reconociendo la diversidad de corrientes y enfoques dentro del movimiento. Ambas expertas llamaron a consolidar lo conseguido y preparar proyectos para cuando un cambio de coyuntura política sea favorable.

El foro también abordó el impacto económico de la violencia de género, que cuesta entre el 1% y el 6% del PIB en algunos países iberoamericanos, según se explicó, y que podría revertirse con políticas de prevención adecuadas.

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