Netflix revoluciona Hollywood con ‘K-Pop Demon Hunters’: el nuevo rostro de la cultura popular global
En un giro sorprendente que está redefiniendo las reglas del entretenimiento cinematográfico, Netflix ha demostrado que el modelo tradicional de Hollywood podría estar llegando a su fin. La película de animación ‘K-Pop Demon Hunters’, que ya había acumulado 236 millones de visualizaciones en la plataforma, se estrenó en cines de Estados Unidos y se convirtió en la película más taquillera del momento con 19.2 millones de dólares en su primer fin de semana. Este fenómeno rompe con una de las máximas sagradas de la industria: que las películas exitosas en taquilla deben ser estrenos exclusivos para cine. La combinación de K-Pop, la tendencia musical coreana que arrasa mundialmente, y elementos de fantasía ha creado un producto que la audiencia está dispuesta a disfrutar tanto en casa como en la pantalla grande, incluso cuando ya lo tenía disponible ‘gratis’ desde su sofá.
El contraste con el modelo de Hollywood es evidente. Las grandes productoras como Disney, Universal y Warner han estructurado sus negocios alrededor de la necesidad de crear películas que superen los 1,000 millones de dólares para justificar presupuestos que pueden alcanzar los 600 millones incluyendo marketing. Sin embargo, solo 28 películas en la historia del cine han logrado esta hazaña. Mientras Netflix amortizó los 100 millones de producción de ‘K-Pop Demon Hunters’ con sus visualizaciones digitales, Hollywood sigue apostando por un modelo que privilegia las franquicias sobre la originalidad. La diversidad de géneros que caracterizaba el cine a principios de los 2000 ha dado paso a una homogeneidad donde predominan los blockbusters de acción fantástica y animación.
Lo más revelador es que los creadores de esta revolución cinematográfica son, irónicamente, veteranos de Hollywood. Chris Appelhans, artista conceptual de películas como ‘Fantástico Mr. Fox’ y ‘Coraline’, y Maggie Kang, animadora formada en DreamWorks, representan a esa generación de talentos que el sistema hollywoodense obligó a trabajar dentro de las franquicias establecidas. Su éxito con ‘K-Pop Demon Hunters’ coincide con un cambio generacional en las preferencias del público: el 53% de la generación Z se declara fanática del anime, superando por más del 13% a los millennials en esta preferencia.
Este fenómeno nos habla de una transformación cultural profunda donde el consumo de entretenimiento ya no sigue las reglas tradicionales. La cultura popular global está encontrando nuevos caminos, desde las webnovels coreanas que se convierten en series de animación hasta producciones chinas como ‘Ne Zha 2’ que compiten directamente con Hollywood. El éxito de ‘K-Pop Demon Hunters’ no es solo sobre números récord, sino sobre cómo estamos redefiniendo colectivamente qué significa el éxito en la era del streaming y la globalización cultural.
