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lunes, 26 de octubre de 2026
Ciencia

El telescopio Swift de la NASA se despedirá en una reentrada ardiente

El observatorio Swift de la NASA, que estudió estallidos de rayos gamma durante casi 22 años, finalizó operaciones y se precipita a la atmósfera.

Por user4 min de lectura0 comentarios
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Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

El observatorio Swift de la NASA, una nave que superó con creces su misión original de dos años, realizó su observación final el pasado 20 de octubre y se espera que reingrese a la atmósfera terrestre en las próximas semanas, poniendo fin a casi 22 años de servicio científico. La noticia fue confirmada por la agencia espacial estadounidense, que detalló que el arrastre atmosférico está haciendo descender irremediablemente la órbita del satélite, sin que exista un sistema de propulsión a bordo que pueda salvarlo.

Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 con el objetivo de estudiar los estallidos de rayos gamma, los eventos más energéticos del universo. Desde entonces, ha sido un instrumento asombrosamente productivo: según la NASA, ha observado más de 2,000 estallidos de rayos gamma y más de 1,400 explosiones de supernovas. También llevó a cabo un sondeo de rayos X de todo el cielo y presenció cómo agujeros negros destrozaban estrellas. Su archivo completo de datos asciende a aproximadamente 12 terabytes.

La misión, que debía durar solo dos años, se extendió casi 22 gracias a su diseño robusto y a la ausencia de problemas graves. Sin embargo, el aumento de la actividad solar en los últimos años aceleró su descenso. Swift se encuentra ahora en una órbita inferior a 171 millas (unos 275 kilómetros) sobre la superficie terrestre, una altitud demasiado baja para mantener sus telescopios estables al apuntar a objetivos astronómicos. Al no poder compensar el mayor arrastre, la nave entró en modo seguro y desde el suelo se envió un comando que, de acuerdo con la NASA, “efectivamente puso fin a las operaciones de Swift para prepararla para su reentrada”.

Un intento de rescate fallido

El año pasado, la NASA adjudicó a la empresa Katalyst Space un contrato para una misión de alto riesgo y alta recompensa: elevar el observatorio a una órbita más alta mediante una nave de servicio llamada LINK. Para maximizar las posibilidades de encuentro, las operaciones científicas de Swift se redujeron, pero la cita nunca ocurrió. Los ingenieros optaron entonces por reactivar los instrumentos para exprimir al máximo la ciencia posible, con el efecto secundario esperado de un mayor arrastre atmosférico. Finalmente, Swift se hundió rápidamente hasta que las operaciones tuvieron que cesar.

Un legado científico invaluable

Durante su larga vida, Swift ha revolucionado nuestra comprensión de los fenómenos más violentos del cosmos. Los estallidos de rayos gamma, que se producen en explosiones estelares o fusiones de estrellas de neutrones, son destellos fugaces que Swift podía detectar y estudiar con una velocidad sin precedentes. Su capacidad para apuntar rápidamente a estos eventos permitió a los astrónomos observar sus secuelas en otras longitudes de onda, desde rayos X hasta luz visible.

Además, el sondeo de rayos X de todo el cielo proporcionó un mapa detallado de fuentes cósmicas, desde agujeros negros supermasivos hasta estrellas de neutrones. La detección de estrellas siendo devoradas por agujeros negros (eventos de disrupción de marea) abrió una nueva ventana para estudiar estos objetos invisibles.

El futuro sin Swift

La NASA ahora enfrenta el desafío de no tener un reemplazo directo para Swift. Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la sede de la NASA en Washington, declaró: “Para apoyar la respuesta rápida a eventos cósmicos en un mundo sin Swift, estamos explorando nuestra capacidad de usar y aumentar la flota de telescopios espaciales existentes de la NASA, desde capacidades comerciales de rápido acceso a órbita hasta misiones nuevas eficientes e innovadoras”.

La comunidad astronómica lamenta la pérdida de un instrumento tan versátil, pero confía en que los datos archivados seguirán dando frutos durante décadas. La reentrada de Swift, prevista para las próximas semanas, será un final ardiente para una misión que brilló mucho más de lo esperado.

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