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sábado, 24 de octubre de 2026
Ciencia

La serpiente que escapa dando volteretas a 3.7 m/s

Científicos filman a serpientes de caña enanos rodando como ruedas para huir de depredadores, alcanzando velocidades 4 veces mayores que al reptar.

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Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

Un grupo de investigadores japoneses y malasios documentó con detalle uno de los comportamientos más extraños del reino animal: ciertas serpientes del sudeste asiático no reptan para escapar del peligro, sino que arquean el cuerpo y dan volteretas laterales a velocidades que superan los 3.6 metros por segundo (unos 12 pies por segundo). El hallazgo, publicado en la revista Current Biology, describe la mecánica de este rodado acrobático en tres especies de serpientes de caña enanas del género Pseudorabdion.

Una huida que parece un truco de circo

Las serpientes de caña enanas son animales discretos, a menudo nocturnos, que viven entre la hojarasca de las selvas del sudeste asiático. Ahí son presa de aves y de otras serpientes, por lo que han desarrollado estrategias de escape poco convencionales. En lugar de deslizarse, estas serpientes curvan el cuerpo en forma de arco y lo hacen girar como si fueran una rueda, manteniendo la cabeza relativamente fija y elevada mientras el resto del cuerpo rota.

El equipo, liderado por Yosuke Kojima, profesor del departamento de biología de la Universidad de Toho, en Japón, filmó a los animales desde distintos ángulos para entender cómo logran estabilizarse durante el movimiento. “Rodar les permite escapar del peligro muy rápido”, explicó Kojima a Live Science. “En nuestro estudio, su velocidad máxima hacia adelante durante el rodado fue, en promedio, cuatro veces la de la locomoción ondulante normal”, añadió.

Cómo se estudió el fenómeno

Los investigadores grabaron el comportamiento en tres especies: P. saravacense, P. collaris y P. longiceps, entre 2019 y 2022, en el estado malasio de Sarawak, en la isla de Borneo. También observaron a tres serpientes de otro género, Calamaria, que no realizan esta maniobra, lo que sirvió como comparación.

El trabajo se apoya en una investigación previa de 2023, que documentó por primera vez el rodado en P. longiceps tras observarlo en el noroeste de Malasia en 2019. El nuevo estudio cuantifica el movimiento, confirma el patrón general descrito entonces y aporta detalles sobre cómo las serpientes mantienen la cabeza estable.

Los números del rodado

  • Velocidad máxima registrada: hasta 12.1 pies por segundo (3.69 metros por segundo).
  • Velocidad promedio durante el rodado: cuatro veces mayor que al reptar.
  • Capacidad de avanzar en línea recta por un “carril” de apenas 20 centímetros de ancho.
  • Las serpientes suelen terminar la voltereta lanzándose bajo objetos cercanos, lo que sugiere que mantienen conciencia del entorno.

El secreto está en la cabeza

Rodar suele desestabilizar a cualquier animal: a altas velocidades, el cerebro pierde referencia y el control del cuerpo se vuelve difícil. Según los autores, la clave de estas serpientes es mantener la cabeza relativamente fija y, a menudo, elevada del suelo, lo que contrarresta los efectos desestabilizadores del giro.

“Nunca había visto algo así y quise aprender más de inmediato”, relató Kojima sobre su primer encuentro con el fenómeno. Para el equipo, se trata de una innovación conductual que permite a las serpientes superar sus limitaciones físicas y ejecutar un movimiento que, de otro modo, sería imposible. “La innovación conductual puede dar lugar a habilidades sorprendentes que no esperaríamos solo por la apariencia de un animal”, señaló el investigador.

No son las únicas acróbatas de la naturaleza

Las serpientes no son los únicos animales que ruedan para escapar. Algunas arañas del desierto y las orugas de ciertas polillas también lo hacen. Sin embargo, las serpientes destacan porque parecen tener un buen control sobre su rodado, algo poco común entre los animales que usan esta técnica.

Los investigadores también especulan que el movimiento podría confundir a los depredadores. La hipótesis del estudio de 2023 apunta a que el rodado deja un rastro de olor irregular en el suelo y que, como las cobras reales (Ophiophagus) localizan a sus presas por el olfato, ese rastro fragmentado dificultaría la caza.

Por qué importa este hallazgo

Más allá de lo llamativo del comportamiento, el estudio ofrece pistas sobre cómo los animales pequeños y alargados resuelven problemas de movimiento en entornos complejos. La combinación de observación de campo, filmación de alta velocidad y análisis cinemático permite entender no solo qué hacen estas serpientes, sino cómo lo logran.

El trabajo también recuerda que la biodiversidad del sudeste asiático sigue guardando sorpresas. Especies discretas, que pasan la mayor parte del tiempo ocultas bajo hojas y troncos, pueden esconder adaptaciones extraordinarias que solo se revelan cuando alguien se toma el tiempo de observar con paciencia y de registrar lo que ve.

La investigación fue publicada en Current Biology y firmada por Yosuke Kojima, I. Fukuyama, M. Y. Hossman, C. H. Kaliang y K. Nishikawa.