El Pentágono dio a conocer una nueva serie de documentos relacionados con fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés). Se trata del séptimo lote de archivos desclasificados desde mayo, aunque, a diferencia de entregas anteriores, esta vez no se incluyeron videos ni imágenes. En su lugar, el conjunto es una miscelánea de memorandos e informes sobre encuentros con posibles UAP.
El relato más detallado proviene de un informe de este año en el que varios agentes federales de las fuerzas del orden, en una ubicación no revelada, fueron testigos de un UAP que se presentó como una forma triangular de color negro mate, con una relación de aspecto extremadamente baja. Según el documento, el objeto tenía una envergadura de entre 13 y 15 pies (aproximadamente 4 a 4.5 metros), una longitud de seis a nueve pies (1.8 a 2.7 metros) y un grosor de uno a dos pies (0.3 a 0.6 metros).
De acuerdo con los agentes, la nave se mantuvo estable mientras ascendía unos 200 o 300 pies (60 a 90 metros) en el aire por encima de una cresta en el transcurso de 10 segundos. Luego se mantuvo suspendida durante otros 20 segundos antes de desaparecer de la vista a velocidades similares a las de un avión de combate, adentrándose en un cañón cercano y volando muy cerca del terreno con giros fluidos.
Sin embargo, el objeto no produjo ninguno de los sonidos asociados con un avión de combate, como el rugido de los motores o el silbido del aire al atravesarlo. Tampoco mostró columnas de escape visibles ni otras emisiones esperadas de un vuelo propulsado. No obstante, sí apareció en el monocular infrarrojo de mano de un agente, con una firma térmica uniforme en todo el cuerpo. Según el informe, las vistas ópticas a través de binoculares no revelaron aberturas de propulsión, elementos rotatorios, remaches, paneles, ventanas, cúpula, estructuras de cabina ni protuberancias o características estructurales en el UAP.
Escepticismo y preguntas abiertas
Las entregas anteriores han sido recibidas con escepticismo por parte de los investigadores, quienes han señalado que gran parte de lo incluido en esos lanzamientos ya se había visto antes o se había omitido el contexto. Pero el profesor de la Universidad de Harvard, Avi Loeb, quien encabeza el Consejo Asesor Científico sobre UAP del gobierno de Estados Unidos, dijo en una publicación de blog que la historia recién revelada de los agentes plantea preguntas que podrían ser vitales para la defensa nacional.
“La pregunta fundamental es si el objeto triangular fue fabricado en un proyecto negro de una nación adversaria o en un proyecto extraterrestre con tecnología de otro mundo”, escribió. Agregó que su objetivo actual para el consejo asesor es desplegar nuevos sensores en las áreas donde se observaron los UAP. “A medida que obtengamos datos de mayor calidad, podremos identificar la naturaleza de estos objetos misteriosos”, escribió. “Al recopilar mejores pistas, ayudaremos al Pentágono y a la Comunidad de Inteligencia a cumplir su misión de proteger a Estados Unidos de adversarios o descubriremos tecnología de origen no humano. Invertir en la investigación relacionada es una propuesta en la que todos ganan”.
Otros avistamientos en el lote
La entrega del viernes también incluyó otros relatos de testigos. Entre ellos, un informe de la Fuerza Aérea de 1957 sobre un incidente en el que un bombardero B-52 tuvo contacto por radar con un UAP durante cinco a siete minutos sobre Arabia Saudita, y un informe de 1955 en el que un civil en California relató haber visto un objeto “muy brillante y naranja” cayendo en línea recta.
El informe del avistamiento triangular es el más detallado y ha generado un renovado interés en la comunidad científica y en el público. La falta de imágenes en esta entrega ha sido criticada por algunos, pero otros consideran que los testimonios de agentes federales, entrenados para observar y reportar con precisión, tienen un valor significativo.
El Consejo Asesor Científico sobre UAP, creado para asesorar al gobierno en la recopilación y análisis de datos, ha estado trabajando en la implementación de una red de sensores en ubicaciones estratégicas. Según Loeb, el objetivo es obtener datos de alta calidad que permitan distinguir entre tecnologías conocidas y posibles artefactos de origen no humano.
La publicación de estos documentos se produce en un contexto de creciente interés público y gubernamental por los UAP. Desde 2020, el Pentágono ha establecido oficinas dedicadas a la investigación de estos fenómenos y ha compartido información con el Congreso. Sin embargo, la comunidad científica sigue dividida sobre la naturaleza de estos avistamientos y la mejor manera de estudiarlos.
Mientras tanto, el avistamiento del triángulo negro se suma a una larga lista de encuentros inexplicables que alimentan el debate sobre la posibilidad de vida extraterrestre y la necesidad de mejorar la vigilancia del espacio aéreo. La pregunta sobre el origen del objeto triangular sigue sin respuesta, y solo nuevos datos podrían arrojar luz sobre este misterio.

