Arranca juicio por transfemicidio de Azul Semeñenko

Arranca juicio por transfemicidio de Azul Semeñenko

Este viernes 2 de octubre, a las 8:48 de la mañana, comenzó en Neuquén, Argentina, el juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko, un caso que ha conmocionado a la comunidad LGBTQ+ y feminista. El proceso, que se extenderá durante varias semanas, busca esclarecer el asesinato de Azul, una mujer trans de 43 años, ocurrido el 25 de septiembre de 2025. La audiencia inaugural se llevó a cabo en los tribunales de Neuquén, con la presencia del juez técnico Luciano Hermosilla y un jurado popular. El único imputado es Roberto Daniel Sánchez, quien enfrenta cargos por homicidio triplemente agravado: por ensañamiento, por odio a la identidad de género y por violencia de género. Este juicio es el primero por transfemicidio en la provincia y representa un precedente crucial en la lucha por los derechos de las personas trans en Argentina y América Latina.

La importancia de este caso radica no solo en la gravedad del crimen, sino en la visibilidad que da a la violencia sistemática que enfrentan las personas travesti-trans. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, en 2025 se registraron 227 crímenes de odio, y en lo que va de 2026, el observatorio “Ahora que sí nos ven” ha documentado 6 transfemicidios. La comunidad trans y las organizaciones feministas se movilizaron frente a los tribunales con una bandera que decía: “Acá se juzga un transfemicidio. Justicia por y para Azul”.

El crimen que conmocionó a Neuquén

Según la teoría del caso presentada por el fiscal jefe Agustín García, en la madrugada del 25 de septiembre de 2025, Azul Semeñenko, que ocasionalmente ofrecía trabajo sexual, se encontraba en la calle Félix San Martín casi Santa Cruz. Allí, Sánchez se aproximó en una Ford Ranger blanca. Azul subió al vehículo y se dirigieron a la casa del imputado. “Ahí dentro se produce el ataque de Sánchez a Azul”, relató el fiscal. Sánchez la golpeó, le fracturó el antebrazo y le causó al menos 25 lesiones con arma blanca en el tórax, abdomen, brazos, piernas y cara.

Veinticuatro horas después, en la madrugada del 26 de septiembre, Sánchez sacó el cuerpo sin vida de Azul de su casa, lo envolvió en un gazebo azul, lo ató con alambres y lo cargó en la parte trasera de su camioneta. Lo llevó entre 14 y 15 kilómetros lejos de su casa, cerca del límite entre Neuquén y Plottier, y lo arrojó en un canal de desagüe. El cuerpo fue encontrado por transeúntes el martes 14 de octubre de 2025.

La fiscalía basará su acusación en testimonios de personal policial y de criminalística, análisis de videos, intervenciones telefónicas y pericias de expertos, incluyendo una antropóloga que explicará las vulnerabilidades a las que están expuestas las mujeres trans. “Es muy importante que escuchen lo que la antropóloga tiene para decir porque permite entender algunas cuestiones sobre la vida de Azul Semeñenko”, dijo García.

La voz de la familia y la comunidad

En la primera jornada del juicio, declaró Romina Millapán, hermana de Azul, quien narró las múltiples situaciones de violencia y discriminación que Azul sufrió desde su infancia. Contó que a los 6 años Azul manifestó a su madre que quería ser nena, y que a los 12 años sufría bullying en la Escuela 61 por preferir estar con las nenas. También relató episodios de agresiones verbales y físicas, como cuando un grupo de jóvenes le gritó “puto” y le robó la remera y las alpargatas, o cuando volvió con heridas tras una golpiza en el centro neuquino. “Estaba chocha, feliz”, recordó Romina el día que Azul obtuvo su DNI con los tres nombres que eligió: Mia Natasha Azul Semeñenko, a los 43 años.

La segunda testigo fue Verónica Yañez, compañera de trabajo de Azul en el Centro de Atención a la Víctima, quien hizo la denuncia de su desaparición. Describió a Azul como una persona responsable y querida, que compartía mates y almuerzos con sus compañeras, y que soñaba con operarse y mudarse. “No es fácil ser una persona del colectivo de las diversidades en el oeste de la ciudad”, le dijo Azul en una ocasión. “Ser una travesti y vivir en el barrio es muy discriminador”.

Los últimos testimonios se refirieron al hallazgo del cuerpo. Un joven que paseaba con su pareja y sus perros el 14 de octubre de 2025 vio el cuerpo en un desagüe sobre la calle Pergamino, cerca del límite con Plottier. Detalló que el cuerpo no se veía desde la calle y que había un olor nauseabundo. Una oficial policial que recibió la llamada describió que el cuerpo estaba atado con un alambre a la altura de los hombros.

Un juicio con perspectiva de género

El fiscal García adelantó que su teoría se basa en tres agravantes: ensañamiento, odio a la identidad de género y violencia de género. “No estamos para juzgar la vida de Azul, sino para juzgar qué le hizo Sánchez a Azul en la madrugada del 25 de septiembre en su casa”, cerró. Por su parte, el abogado querellante Fernando Gómez hizo hincapié en el concepto de “overkill” (sobreasesinato) y pidió al jurado despojarse de prejuicios: “La ley es lo que importa, Azul era una mujer trans”. La defensa, a cargo de Ezequiel Leanza, argumentó que hubo una tragedia, pero que no se trató de un acto de crueldad planificado, sino de una reacción de una persona que colapsó.

Las audiencias continuarán durante la semana del lunes 5 de octubre y se espera que declaren alrededor de 70 personas. Al finalizar la jornada, Tatiana Breve, de ATTTA Neuquén, se mostró esperanzada: “Vinimos cargadas de optimismos y buenos deseos. Si bien no es la primera vez que se condena a una persona por ejercer violencia hacia nuestras vidas, sí es la primera vez que logramos que la sociedad se conmoviera, que las organizaciones feministas y los sindicatos se movilizaran. Creemos que esta vez vamos a lograr una pena ejemplificadora, este hecho tiene que marcar un antes y un después en el modo de tratar y de cuidar nuestras vidas”.

Violencia estructural hacia las personas trans

La violencia hacia las personas travesti-trans es una de las más invisibilizadas. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, en 2025 se registraron 227 crímenes de odio, que incluyen agresiones físicas, lesiones de diversa gravedad e intentos de suicidio. En lo que va de 2026, el observatorio “Ahora que sí nos ven” ha documentado 6 transfemicidios. Estas cifras reflejan la urgencia de políticas públicas que protejan a la comunidad trans y garanticen el acceso a la justicia.

Este juicio no solo busca justicia para Azul Semeñenko, sino que también sienta un precedente para que los crímenes de odio sean juzgados con perspectiva de género y con las agravantes correspondientes. La movilización de organizaciones sociales, feministas y sindicatos frente a los tribunales demuestra que la sociedad civil está comprometida en la lucha contra la violencia trans. La expectativa es que la sentencia marque un antes y un después en la protección de los derechos de las personas trans en Argentina y en toda América Latina.

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