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lunes, 26 de octubre de 2026
Ciencia

Azúcar con antibióticos: el cóctel que daña tu microbiota

Un estudio revela que comer azúcar durante el tratamiento con antibióticos reduce la diversidad bacteriana intestinal y favorece infecciones resistentes.

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Imagen ilustrativa
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Un nuevo estudio publicado el 30 de septiembre en la revista Nature ha encontrado que consumir azúcar mientras se toman antibióticos puede agravar el daño que estos fármacos causan a las bacterias beneficiosas del intestino. La investigación, liderada por Jonas Schluter, microbiólogo de NYU Langone Health, se centró en pacientes sometidos a trasplantes de células madre hematopoyéticas para tratar cánceres de la sangre, pero los hallazgos podrían tener implicaciones para cualquier persona que requiera antibióticos.

El azúcar como amplificador del daño antibiótico

Los investigadores analizaron más de 9,000 comidas consumidas por 173 pacientes hospitalizados en un centro de tratamiento. Gracias a que las comidas eran estandarizadas y controladas, pudieron medir con precisión la ingesta de nutrientes y compararla con la diversidad bacteriana obtenida de muestras de heces. Descubrieron que por cada 100 gramos adicionales de azúcar consumidos en los dos días previos a la toma de muestra (el equivalente a unas 2.5 latas de refresco de cola), la diversidad bacteriana disminuyó un 24% en quienes tomaban antibióticos.

Además, el consumo de dulces y bebidas azucaradas se asoció con la proliferación de bacterias del género Enterococcus, que pueden ser resistentes a los medicamentos y se relacionan con infecciones difíciles de tratar, estancias hospitalarias más prolongadas y mayor mortalidad.

Un experimento en ratones confirma la relación

Para corroborar los hallazgos en humanos, los científicos expusieron a ratones con dietas estándar o ricas en sacarosa a una dosis única de antibióticos. Observaron que el azúcar exacerbaba la abundancia de enterococos después de la exposición al antibiótico, lo que respalda la idea de que el azúcar actúa como un amplificador del desequilibrio microbiano inducido por los fármacos.

“Al darles a estas bacterias el recurso universal para la vida, que son los azúcares simples, estamos exacerbando su dominio”, explicó Schluter. “Es casi como quemar la selva tropical con mucho fuego y luego intentar apagar las llamas echando más gasolina”.

Implicaciones para la salud y la práctica clínica

Los expertos no involucrados en el estudio coinciden en que estos resultados son relevantes. Tiffany Weir, microbióloga de la Universidad Estatal de Colorado, destacó que los registros dietéticos suelen ser un punto débil en este tipo de investigaciones, y que el uso de comidas hospitalarias estandarizadas permitió una medición precisa. Por su parte, Sarah Berry, científica en nutrición del King’s College de Londres, señaló que “reducir el consumo de azúcar podría ser otra forma en que los pacientes apoyen su microbioma intestinal durante el tratamiento con antibióticos”.

Sin embargo, ambos investigadores advierten que se necesita más investigación para determinar si los hallazgos se aplican a cualquier persona que tome estos medicamentos, no solo a pacientes con cáncer sometidos a trasplantes.

El microbioma intestinal: un ecosistema delicado

El intestino humano alberga billones de bacterias que desempeñan funciones cruciales para la salud, desde la digestión hasta la regulación del sistema inmunológico. Los antibióticos, aunque necesarios para combatir infecciones, alteran este equilibrio al eliminar tanto bacterias dañinas como beneficiosas. El azúcar, al parecer, proporciona un sustrato extra a ciertas bacterias oportunistas, permitiéndoles prosperar cuando la competencia se reduce.

Schluter enfatiza que no se trata de dejar de tomar antibióticos cuando son necesarios, sino de encontrar estrategias para mitigar su impacto negativo en el microbioma. “Hay que tomar antibióticos para combatir infecciones, pero también hay que ser consciente de que tienen efectos secundarios en el microbioma”, concluye. “Ahora necesitamos encontrar estrategias para mitigar este daño”.

Recomendaciones provisionales

Aunque la investigación está en curso, los hallazgos sugieren que moderar el consumo de azúcar durante el tratamiento antibiótico podría ser una medida sencilla y beneficiosa. Esto no significa eliminar por completo los dulces, pero sí ser consciente de que un exceso de azúcar podría dificultar la recuperación de la microbiota intestinal.

Los autores esperan que futuros ensayos clínicos exploren la relación exacta entre el azúcar, los antibióticos y el microbioma, y que se desarrollen pautas específicas para pacientes en riesgo. Mientras tanto, la evidencia apunta a que cuidar la dieta durante el tratamiento con antibióticos es una forma de apoyar la salud intestinal.