Exnumerarias del Opus Dei denuncian abusos de poder y conciencia

Exnumerarias del Opus Dei denuncian abusos de poder y conciencia

Un grupo de 14 exnumerarias auxiliares del Opus Dei ha roto el silencio para denunciar abusos laborales y psicológicos dentro de la organización católica. Sus testimonios, recogidos en entrevistas realizadas este 21 de octubre de 2026, revelan un sistema en el que las mujeres que desempeñan tareas domésticas en los centros de la Obra han vivido bajo un férreo control y una entrega total que, según ellas, vulnera sus derechos más básicos. La denuncia cobra relevancia en México y Latinoamérica, donde el Opus Dei también tiene presencia y donde el debate sobre los abusos de poder en instituciones religiosas está más vivo que nunca.

¿Qué es el Opus Dei y cuál es el papel de las numerarias auxiliares?

El Opus Dei (Obra de Dios) es una organización católica fundada en 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer. Se caracteriza por una división radical por sexo en su estructura: existe una sección de varones y otra de mujeres, y está prohibida la relación entre ellos. Entre sus integrantes hay personas célibes y casadas. Los laicos casados son llamados supernumerarios y supernumerarias, mientras que los célibes pueden ser sacerdotes (hombres) o laicos de ambos sexos, con distintos compromisos: numerarios, agregados y auxiliares.

Las numerarias auxiliares son exclusivamente mujeres y se dedican a servir dentro de la Obra. Su vida personal y profesional transcurre entre las cuatro paredes de los centros del Opus Dei, realizando tareas del hogar. Solo ellas pueden desempeñar este rol, lo que refleja una estructura de género jerárquica y rígida.

Testimonios de una vida de entrega y control

Lucía Soledad Pomar, nacida en 1957 en Forcarei, Pontevedra, ingresó como numeraria auxiliar en 1975, con solo 18 años (la mayoría de edad en España era entonces de 21). Recuerda que junto a ella entraron otras 35 chicas. Su historia es una de las 14 que ahora salen a la luz.

Montserrat Rodríguez entró en 1985 en un pueblo de Valladolid con 14 años; Elisabeth Peña lo hizo en 1995 en Barcelona, también con 14. Todas ellas describen un patrón: captación en colegios del Opus Dei, centros de Formación Profesional de Hostelería o Centros de Estudio y Trabajo (CET), residencias para mujeres de bajos recursos que pagan su estancia realizando tareas del hogar.

Ana, que no pertenecía al Opus Dei, vivió en un CET alrededor de 2010: «Yo era la encargada de tocar el timbre a las seis y media de la mañana. De 7.30 a 8 limpiábamos donde vivían las numerarias. Era una hora y media al día, y luego el fin de semana: sábado y domingo completo. No recuerdo librar», relata. Según las entrevistadas, estos centros funcionan como cantera para reclutar futuras numerarias auxiliares.

Prácticas de mortificación y aislamiento

Sheila, numeraria auxiliar durante seis años hasta principios de los 2000, cuenta que mientras estudiaba trabajaba haciendo turnos y vivía todas las normas de rezo y mortificación corporal: dos horas diarias de cilicio (una cadena con pinchos que se ata al muslo) y flagelación semanal con las disciplinas, un pequeño látigo de cuerda para azotarse las nalgas. Además, no iba a casa en Navidades, verano ni Semana Santa. «Escuchaban las llamadas que hacía, me decían que tenía que alejarme de mi familia», recuerda.

El control psicológico y el aislamiento eran tales que salir de la organización implicaba rehacer la vida desde cero, con secuelas económicas y psicológicas. Las integrantes tienen prohibido relacionarse para evitar «amistades particulares», es decir, amistad íntima y confianza. En el caso de las auxiliares, al vivir y trabajar en el mismo espacio, era prácticamente imposible tener ayuda exterior o aliarse entre ellas. Cualquier signo de cercanía entre mujeres se interpretaba como lesbianismo o «problemas de afectividad».

La lucha por salir y el deseo de justicia

Rosa salió en 2024, después de más de 30 años en la Obra. Hasta 2017 solo libraba un día al mes. Pudo salir poco a poco cuando un familiar cayó enfermo: «Al principio me dijeron que no me daban días libres, pero conseguí ir por las tardes a ver a mi familiar una hora al día». En 2015 se quedó con un teléfono celular que le regaló su hermana, sin decir nada, lo que le permitió contactar con exintegrantes y familiares. «Antes de salir empecé a leer OpusLibros y me hizo darme cuenta de que no estaba sola y de que la culpa no era mía».

Sofía, que estuvo casi 22 años dentro, sintetiza el sentir del grupo: «Mi deseo es que este abuso de autoridad, de poder y conciencia no siga ocurriendo. Muchas veces me he sentido mal porque cuando eres la víctima te sientes culpable por creer que tú accediste, quisiste estar ahí y te vuelves a victimizar. Te crees manipulable, pero la realidad es que, seas como seas, nadie debería ejercer ese poder sobre nadie en ninguna circunstancia».

Contexto y denuncias legales

Desde 2022, el Opus Dei enfrenta una causa penal por trata de personas y explotación laboral en Argentina, y aún están pendientes de declaración cuatro de los cinco sacerdotes imputados. En España, el documental «El minuto heroico» (HBO, 2025) recogió los testimonios de 13 mujeres que denunciaron abusos, y su segunda parte, «El Buen Espíritu» (HBO, 2026), aborda la experiencia de los hombres. La periodista Ania Otaola Allende, exagregada de la organización entre los 14 y los 25 años, publicó el libro «La Obra» (Aguilar, 2026), donde relata su experiencia.

Las entrevistadas coinciden en su preocupación por las que siguen dentro, buscan evitar que entren menores y exigen transparencia a la organización. Sus testimonios ponen sobre la mesa la necesidad de revisar las prácticas de poder y conciencia en instituciones religiosas, un tema que resuena con fuerza en una sociedad que demanda cada vez más rendición de cuentas.

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