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domingo, 8 de noviembre de 2026
Ciencia

Arte rupestre paleolítico oculto 26,000 años en Cataluña

Arqueólogos hallan cientos de grabados rupestres de hace 26,000 años en la Cova de la Font Major, Cataluña, un sitio turístico que se creía sin arte paleolítico.

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Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

Un equipo de arqueólogos ha identificado cientos de grabados rupestres de hace aproximadamente 26,000 años en una cueva de Cataluña frecuentada por turistas. El hallazgo, publicado el 5 de noviembre en la revista Antiquity, revela que la región noreste de España, que se pensaba casi desprovista de arte paleolítico, alberga un tesoro artístico de valor incalculable.

Un descubrimiento fortuito en una cueva turística

Josep Maria Vergès Bosch, arqueólogo del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) en Tarragona, España, fue quien detectó los primeros grabados prehistóricos entre grafitis más modernos en la Cova de la Font Major durante una excavación programada en 2019. Lo que parecía una visita rutinaria se convirtió en el punto de partida de una investigación que ha sorprendido a la comunidad científica.

Junto con la arqueóloga Míriam Salas-Altès, también del IPHES-CERCA, Vergès estudió 280 motivos de arte paleolítico, entre ellos 55 representaciones de animales. “La enorme cantidad de arte descubierta en la Cova de la Font Major es excepcional”, afirma Salas-Altès.

El arte que se escondía a simple vista

La cueva, un sistema de más de 3.5 kilómetros de galerías subterráneas ocupadas en numerosas ocasiones a lo largo de la historia humana, está abierta al público desde hace unas siete décadas y se convirtió en museo en la década de 1990. A pesar de la afluencia de visitantes, los grabados habían pasado desapercibidos.

“Cuando iluminas directamente los grabados, son realmente difíciles de ver; hay que jugar con la luz desde diferentes direcciones para apreciar las depresiones”, explica Salas-Altès. Esta característica hizo que las obras permanecieran ocultas a simple vista durante milenios.

Animales y líneas maestras

Los grabados incluyen imágenes de animales como un caballo, un oso y un uro (el ancestro del ganado doméstico), así como innumerables líneas ondulantes. Algunos de los grabados revelan cómo los artistas aprovecharon las “líneas naturales o fisuras en las paredes”, señala Salas-Altès. Por ejemplo, una de esas fisuras se utilizó para representar el suelo bajo un caballo, mostrando una sofisticada integración del entorno en la obra.

El estudio de estos motivos no solo confirma la presencia de arte paleolítico en una zona considerada vacía, sino que también aporta pistas sobre la creatividad y la relación con el entorno de los grupos humanos que habitaron la cueva hace decenas de miles de años.

Implicaciones para la arqueología y el turismo

El hallazgo subraya la importancia de revisar con técnicas adecuadas los sitios ya conocidos. La cueva, que sigue recibiendo visitantes, podría requerir nuevas medidas de conservación para proteger las obras recién descubiertas. Además, este descubrimiento amplía el mapa del arte paleolítico en la península ibérica y sugiere que otras cavidades turísticas podrían albergar tesoros similares.

La investigación, publicada en Antiquity, abre nuevas vías para comprender la distribución y la antigüedad del arte rupestre en Europa. Sin duda, un recordatorio de que el pasado a veces se esconde a plena vista, esperando la mirada y la luz adecuadas para revelarse.

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