Jean Wyllys: “El futuro de América Latina está en juego”

Jean Wyllys: “El futuro de América Latina está en juego”

Desde San Pablo, el intelectual, profesor, periodista y artista visual Jean Wyllys afirma sin titubeos: “Son las elecciones más importantes de los últimos 20 años en América Latina”. A sus 52 años, Wyllys vuelve a la arena política tras seis años de exilio forzado por las amenazas de muerte que recibió durante el auge del bolsonarismo. Ahora compite por una banca en la Cámara de Diputados por el estado de San Pablo, de la mano del Partido de los Trabajadores (PT). La disputa electoral del 4 de octubre definirá no solo el futuro de Brasil, sino el equilibrio de fuerzas en toda la región, en un contexto marcado por la intromisión de las Big Techs, la desinformación y la injerencia estadounidense.

De “el bloque de un hombre solo” a una bancada diversa

Cuando Wyllys asumió su primer mandato como diputado del PSOL en 2011, la prensa brasileña lo retrató como “el bloque de un hombre solo”. Era el único parlamentario abiertamente gay en una institución profundamente conservadora. Aunque el escenario sigue siendo hostil —Brasil es el país que más mata a personas LGBT+ en el mundo, según el Grupo Gay da Bahía—, su trayectoria abrió caminos. Hoy, 225 personas LGBT+ aspiran a un cargo en la Cámara de Diputados, según el Instituto Plena Ciudadanía/VoteLGBT.

“Todo lo que hice generó frutos. Si hoy tenemos a Erika Hilton, a Samia Bomfim, a Áurea Carolina o a Taliria Petrone es fruto de gran parte del trabajo que hice”, dice Wyllys. “Volver ahora significa que voy a estar acompañado”.

Su regreso no es solo simbólico. Wyllys busca consolidar un bloque progresista que incluya a pueblos indígenas, personas negras, mujeres y la comunidad LGBT+. “Tal vez tenga un poco más de paz”, reflexiona.

El exilio como refugio y trinchera

Durante su exilio, Wyllys no abandonó la política. Se dedicó a la pintura como forma de sanar las heridas de la violencia y a estudiar la maquinaria digital del odio. “En el exilio, para lidiar con la ansiedad y con el trastorno que desarrollé por la violencia que sufrí, precisé dedicarme a la pintura, a los colores. Ahí encontré refugio y, al mismo tiempo, ese arte es profundamente político”, relata.

Desde fuera de Brasil, denunció al gobierno de Jair Bolsonaro, su orientación nazifascista y el negacionismo frente a la pandemia de covid-19. Regresó en 2023, cuando Lula ganó las elecciones. “Salíamos del trauma que fueron los años de Bolsonaro y vivimos una tentativa de golpe de Estado violenta, que reabrió las heridas no sanadas de la dictadura militar”, recuerda.

Fue entonces cuando amigos y colegas le plantearon la necesidad de volver a la institucionalidad. “No basta con ser un intelectual público, tenés que estar en la institucionalidad”, le dijeron. Wyllys sintió ese llamado como sagrado. “Dejar que el mundo sea dañado no es parte de mi personalidad. Puedo hacer más”, afirma.

“Falsolatría”: el culto digital a la mentira

Wyllys acuñó el término “falsolatría” para describir el fenómeno que, según él, amenaza las democracias: un culto digital colectivo a la mentira y a la falsedad. “Es la pérdida de distinción entre lo que es verdad y lo que no. Esto puso en jaque a las instituciones democráticas y a la propia percepción de la vida”, explica.

El intelectual advierte que las Big Techs se han convertido en actores que quieren imponerse a los Estados nacionales y herir la soberanía. “La inteligencia artificial generativa, sin ninguna reglamentación, nos llevó a preguntarnos si todo lo que vemos es real. Cuando perdemos esa noción, perdemos la confianza mutua, el sentido de un nosotros”, subraya.

Para enfrentar este escenario, Wyllys propone regular las plataformas digitales y frenar el desarrollo descontrolado de la IA. “Voy a presentar proyectos de ley para regular las Big Techs, para que la humanidad no esté al servicio de la inteligencia artificial”, anuncia.

La disputa global y el papel de América Latina

Wyllys enmarca las elecciones brasileñas en una disputa mundial entre dos proyectos: uno neoliberal, neocolonial, neofascista y excluyente, conducido por Donald Trump y la derecha religiosa estadounidense; y otro multilateral, liderado por China, que cree en la soberanía de los pueblos y la cooperación mutua.

“América Latina tiene una posición estratégica porque tiene minerales raros, reservas de petróleo y la selva amazónica. También están en disputa nuestros datos. Hay un capitalismo de la atención que nos ve como activos, como commodities”, sostiene.

El exdiputado denuncia la injerencia estadounidense en la región. “No es una teoría de la conspiración. La prueba es la detención de Fernando Cerimedo en Bolivia, a quien le encontraron una infraestructura de distribución industrial de fake news”, afirma. También menciona que medios como Intercept revelaron que Estados Unidos llevó periodistas e influencers de derecha para entrenarlos y atacar a Lula.

Lula, la reelección y la necesidad de escuchar

Wyllys es categórico: “Mi perspectiva es que reelijamos a Lula”. Considera que el presidente brasileño es uno de los principales actores globales empeñados en construir un mundo multilateral y cooperativo, junto con los BRICS y países del norte global que buscan sumarse.

Sin embargo, reconoce errores de la izquierda. “La campaña de Lula demoró en despertar. Son errores que la izquierda comete porque a veces tiene falta de memoria. El 8 de enero vivimos una tentativa de golpe movilizada en las redes sociales y el PT no se preparó para contener que eso volviera a repetirse”, critica.

Para Wyllys, el gran error de las izquierdas en América Latina es esa falta de memoria. “Tenemos que escuchar a las mujeres, a los hombres gays, a las personas indígenas. Hasta ahora es inmunda la forma en la que hombres blancos heterosexuales condujeron la política, es una política de muerte y exterminio”, sentencia.

El miedo y la batalla final

De cara al tramo final de la campaña, Wyllys llama a no dejarse contaminar por el miedo. “La extrema derecha gana mucho en el lugar del miedo. No tenemos que tener miedo. Tenemos que trabajar con la idea de que vamos a conquistar voto a voto y a ganar esta elección en la primera vuelta. Y si no fuera así, tenemos que estar enteros para enfrentar a un mafioso”, concluye.

La elección del 4 de octubre no solo definirá el futuro de Brasil, sino que enviará una señal a toda la región y al mundo sobre qué proyecto prevalece: el de la cooperación o el de la exclusión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *